1/30/2012

A ojos cerrados


A ojos cerrados te confío esta pena,
mi corazón rasgado por la culpa,
estas manos llenas de nada
que las rosas regaron con reclamos.

Te confió esta lágrima,
este dolor ajeno que es tan mio,
mi desventura a puerta cerrada.

Te confió mis cenizas
de hombre muerto que camina,
para abonar el jardín con mi pasado,
y así mis restos se conviertan en algo útil.

Te confió mi confianza,
en una cesta a la puerta de tu casa,
para que la alimentes
y la críes junto a la tuya.

Te confío mi todo
para que lo repartas,
te confío mi nada
para que la construyas.

D.C.